☾ Lunacuento

Blancanieves

6-8 años · 5 min · aprox. · Adaptación
Blancanieves

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Adaptación nueva y suavizada de un cuento clásico.

Hace mucho tiempo vivía en un palacio una joven llamada Blancanieves. Le gustaba pasear por el jardín y conversar con quienes cuidaban los árboles. Sin embargo, dentro de aquel palacio no todos estaban en paz.

En un palacio vivía una reina que preguntaba cada mañana a su espejo quién era la persona más hermosa del reino. Durante años oyó su propio nombre. Un día el espejo respondió: Blancanieves. La reina sintió tantos celos que ordenó a un guardabosques llevar a la joven lejos del palacio y no dejarla regresar.

El guardabosques no quiso abandonarla. Le explicó lo ocurrido y la acompañó hasta un camino seguro. Blancanieves siguió andando hasta encontrar una casa de ventanas pequeñas. Llamó, pero nadie contestó. Se sentó en el banco de la entrada, cansada, y allí la encontraron siete artesanos al volver de sus talleres.

Eran siete enanitos que fabricaban herramientas, tallaban madera y reparaban relojes. Escucharon su historia y le ofrecieron una habitación. Blancanieves se quedó con ellos. Cada cual ayudaba en la casa según lo que sabía hacer. Ella cuidaba el huerto y pronto aprendió a lijar las piezas pequeñas de un reloj.

La reina volvió a consultar el espejo y descubrió que Blancanieves estaba bien. Decidió ir a buscarla disfrazada de vendedora. Llevaba una manzana encantada que provocaba un sueño profundo. Cuando los artesanos salieron, llamó a la puerta de la casa y ofreció fruta a través de la ventana.

Blancanieves recordó que sus amigos le habían pedido prudencia, pero la vendedora parecía amable. Aceptó la manzana y probó un trocito. De inmediato le entró un sueño tan pesado que dejó la fruta sobre la mesa y se recostó en el banco. La reina se marchó creyendo que nadie podría despertarla.

Al regresar, los artesanos encontraron la manzana y a Blancanieves dormida. No lograban despertarla hablando suavemente. Uno de ellos conocía a una curandera que estudiaba los encantamientos del bosque. Fue a buscarla mientras los demás permanecían junto a su amiga, sin darle más comida ni bebida.

La curandera reconoció el olor del encantamiento. Abrió las ventanas y colocó junto al banco una campanilla de plata. Su sonido deshacía aquella magia, pero debía sonar despacio, dejando que cada nota terminara. Los artesanos esperaron. A la séptima nota, Blancanieves abrió los ojos y preguntó por qué todos llevaban los abrigos puestos dentro de casa.

Le contaron lo que había pasado. En la cesta olvidada por la vendedora encontraron un broche con el sello de la reina. El guardabosques lo llevó al consejo del reino y explicó también la orden que había recibido. La reina perdió la autoridad para decidir sobre Blancanieves y tuvo que abandonar el palacio. El espejo no pudo resolverle aquel problema.

Blancanieves pudo regresar cuando quiso, pero primero terminó el reloj que estaba construyendo. Tenía una esfera verde y siete marcas pequeñas en el borde. Lo colgó en la cocina de sus amigos. Después eligió vivir cerca del bosque, en una casa con espacio para un taller y una mesa larga.

Los siete artesanos la visitaban a menudo. A veces hablaban del pasado; otras veces discutían cómo arreglar una bisagra. Blancanieves disfrutaba especialmente de esas tardes corrientes. Cuando llegaba la noche, cerraba su puerta, dejaba las herramientas en orden y escuchaba el reloj dar la hora con un sonido limpio y tranquilo.

Un ratito para conversar

¿Y tú qué piensas?

  1. ¿Por qué tuvo que salir Blancanieves del palacio?
  2. ¿Cómo se rompió el encantamiento?
  3. ¿Qué eligió hacer después de despertar?