☾ Lunacuento

La luciérnaga que perdió su brillo

3-5 años · 3 min · aprox. · Original
Portada compartida con El zorro que coleccionaba silencios; cuento: La luciérnaga que perdió su brillo

Había una vez una luciérnaga llamada Nela que iluminaba el camino entre los juncos. Cada noche saludaba a sus amigos con un destello verde. Una tarde intentó encenderse y no pudo. Se escondió bajo una hoja para que nadie notara su oscuridad.

Le gustaba especialmente acompañar al caracol cuando volvía a casa. Él avanzaba despacio y ella esperaba en cada piedra. Aquella tarde, sin embargo, Nela no quiso salir. Miró su barriga, sacudió las alas y suspiró. Cuanto más lo intentaba, más cansada se sentía.

La rana le llevó una gota de rocío, el caracol le ofreció su concha y el búho le prestó una pluma para abanicarla. Nela agradeció todo, pero su luz no regresó. Entonces escuchó que una cría de ratón no encontraba a su familia entre la hierba.

—Puedes venir aunque hoy no brilles —le dijo la rana—. Sabes escuchar muy bien. Nela asomó la cabeza. Nunca había pensado que escuchar pudiera servir tanto como encender una luz. Se quedó quietecita y oyó un chillido junto a los juncos.

Nela salió de debajo de la hoja aunque seguía apagada. Sus amigos caminaron a su lado y juntos buscaron al ratón. No tenían luz, pero sí muchas voces. Entre los juncos escucharon una respuesta pequeñita.

El ratoncito estaba detrás de una maceta caída. Nela no podía moverla, pero pasó por un agujero y le habló con suavidad. —Estamos aquí. Mi amiga rana va a avisar a tu mamá. El pequeño dejó de llorar y se sentó a esperar con ella.

Pronto llegó la familia del ratón. Entre todos levantaron la maceta lo justo para dejarlo salir. Después acompañaron a Nela hasta su hoja y le prepararon una cama blandita. No le pidieron que iluminara el camino de vuelta: esa noche podía descansar.

Después de descansar, su brillo volvió poco a poco. Nela se alegró, pero también recordó que había podido ayudar sin encenderse. Desde entonces, cuando una luciérnaga necesitaba una pausa, las demás volaban cerca y le guardaban un sitio tranquilo entre las hojas.

Un ratito para conversar

¿Y tú qué piensas?

  1. ¿Cómo ayudó Nela al ratoncito sin encender su luz?
  2. ¿Qué hicieron sus amigos para acompañarla?
  3. ¿Qué te ayuda a descansar cuando estás cansado?