
Caperucita Roja
Una cesta, un sendero y una visita a la abuela en esta adaptación tranquila del clásico.
Elige una historia según el tiempo que tenéis esta noche. La duración es aproximada.

Una cesta, un sendero y una visita a la abuela en esta adaptación tranquila del clásico.

Tres casas diferentes ponen a prueba los planes de tres hermanos y la paciencia de un lobo.

Un ave distinta busca su lugar y descubre que nunca necesitó parecerse a los demás para merecer cariño.

Lino lleva un frasco al bosque para guardar un regalo muy especial. Pero el silencio no se deja atrapar.

Tilo intenta guardar un bostezo gigantesco para no despertar al valle.

Luna planta semillas blancas y espera una cosecha que solo puede verse por la noche.

A Tomasa le falta su paraguas amarillo, pero cada huella cuenta una parte de la historia.

Bruno recibe un sobre sin palabras y descubre que no todas las cartas se leen con los ojos.

El erizo Simón prepara galletas para una fiesta, pero una punta cambia todos sus planes.

Una sombra llega al taller de Nico con una oreja de menos. La reparación exige encontrar la luz correcta.

Emilio recibe una invitación a merendar y teme ser demasiado grande para la mesa.

Pipo encuentra una piedra calentada por el sol y quiere conservar un pedacito de la tarde.

Un ratón revisa los billetes de un tren diminuto cuyo último pasajero no sabe dónde bajar.

Doro quiere terminar una nube perfecta, pero sus puntos se escapan con el viento.

Mina dibuja un mapa que solo se puede seguir con la nariz.

Teo construye un barco para cruzar un charco y descubre que viajar también puede ser esperar.

Un dinosaurio pequeño reúne a sus vecinos para cruzar un barranco sin asustarse.

Lila guarda colores del cielo para compartirlos cuando la tarde termina demasiado pronto.

Octavio ilumina el fondo del mar para que una cría encuentre el camino a casa.

Una orquesta diminuta aprende que escuchar también es hacer música.

Roco intenta lavar un reflejo y aprende a cuidar una imagen sin tocarla.

Nora encuentra una puerta diminuta en su almohada y descubre un lugar hecho de sueños tranquilos.

Leo pide al viento que mueva su cometa y aprende a devolver lo que no puede guardar.

Alma teme que la última hoja caiga antes de guardar su color.

Brisa sigue una senda de arena que solo aparece cuando baja la marea.

Tara sigue una huella antigua y descubre que investigar es también imaginar con cuidado.

Nora cuida una ventana luminosa y aprende que orientar no significa quedarse en el mismo sitio.

Bongo cuenta luces para saber que el pueblo está en calma.

Pepa construye un telescopio con un tubo y encuentra constelaciones en los charcos.

Ivo encuentra un reloj que se detiene cada tarde y aprende que parar también es parte del tiempo.

Una nube pequeña cruza el cielo hasta encontrar un lugar suave para descansar.

Un libro sin terminar y una pequeña luz reúnen a dos amigos bajo la luna.

Una carta sin dirección enseña a Vera a preguntar antes de ayudar.

Inés aprende a distinguir lo que ve de lo que espera encontrar entre las estrellas.

Una carrera por el sendero recuerda a dos vecinas que cada paso cuenta.

Un racimo demasiado alto ayuda a un zorro a poner nombre a su decepción.

Una viajera llega bajo la lluvia y un pequeño guisante convierte su cama en un misterio.

Alba busca una manta perdida y descubre una forma sencilla de compartir el descanso.

Una fiesta a oscuras invita a Inés a escuchar las ideas de todo el pueblo.

Mara conoce a un dragón tímido que necesita encontrar su lugar en el jardín.

Vera descubre que un mapa puede estar bien dibujado y aun así dejar fuera a muchas personas.

Una luciérnaga descubre que la luz también puede regresar cuando se comparte.

Un pequeño tren aprende que llegar despacio también permite descubrir nuevos paisajes.

Una princesa encuentra un jardín abandonado y lo devuelve a todos sus vecinos.

Nora aprende que algunas respuestas necesitan tiempo, compañía y varias preguntas.